Seguidores
Seguidores
viernes, 15 de marzo de 2019
Timón abandonado
Uno es un zombie, la mayor parte del tiempo, en el transcurso de su vida. Hoy me levanté con esa idea. Muchos de los que se creen con convicciones, idealismos y posiciones son los más perjudicados por la realidad.
Voy a pensarme como una ola que no sabe donde carajillo va a terminar: si termino en una playa de hermoso manglar me sorprenderé del la providencia que nos da la vida, y si por otra parte, acabo en la ruina de mi ser no me agarraré la cabeza. Ahorraré ese movimiento de ambos brazos depositando las manos sobre el cráneo.
"La vida es puta" rezaba el sabio, no hay timón. No hay timón que aguante los trapos de las olas de la realidad.
En fin hay que relajarse, acomodarse y disfrutar del espectáculo sin ponerse impavido frente a las novedades. Gozar y gozar. No hay otra forma de vivir, a veces, sólo a veces decidimos "algo". Ponele que algo lo decidimos. Esos breves instantes, que el propio timón, gira, endereza o hace chocarnos contra rocas sin ver inmensos faros de luz que palpita indicándonos que para ahí no vayamos. Que frenemos y sigamos para el otro lado. Pero no, decidí no decidir. Que la marea me arrastre para donde se le antoja. Perder la voluntad y dejarse arrastrar por la corriente.
Etiquetas:
agua,
barcos pesqueros,
conocer,
cortos,
dejarse llevar,
Dirección,
Estupidez humana,
Faro,
fortuna,
La sal de la tierra,
olas,
reencontrarse,
suerte
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario