Que otro use y le de valor a lo que no necesito, produce una cadena de mejoras continuas. Las crisis producen menos basura porque se consume menos, pero se busca y se revuelve más lo que tiran los que pueden. Reflexionemos ésto porque si no estamos perdidos por completo.
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martes, 12 de mayo de 2020
Una idea
La palabra basura tiene que ser resignificada. Debemos dejar de imaginar la basura como algo negativo oscuro y despreciable. Hay que pensar a la basura separada y poca, viviendo mejor.
Tiempos de empedrado 7
Jajaja las bicicletas de antes eran pesadas. No quiero exagerar pero pesarían lo que ahora pesa ese auto Ka, y no se si más. Antes todo tenía volumen ¡Que fenómeno! Ahora veo (humildemente) que todo es efímero. Veo a mi nieto que le pesa la bolsa de la verduleria y se niega a ir. Ja.... yo le llegaba a hacer ese planteo (¡que léxico que tengo!) a mi viejita, Dios la tenga en la gloria, y me daba un sopapo que quedaba como un trompo media hora.
Antes era todo mejor y ahora es todo peor. No hay volumen con nada. Uno se comía un plato de guiso y se tomaba una hepatalgina para el segundo plato. Jajaja ¡Que plato!
¡Y no sentía que era pesada la bici che! Nos íbamos con mi hermano a la fábrica de Avellaneda desde Turdera todos los santos días por el empedrado de Hipólito Irigoyen sin decir ni mu. Y así crecimos fuertes, sanos y felices.
No existía la constipacion en toda la galaxia ¡Y ahora me entero a mis ochenta años que hay gente que no puede ir de cuerpo! ¡No lo puedo creer! La piba mía me contaba que lo padecía una compañera del trabajo.
Mi hermano Jorge, que en esa época laburaba conmigo, parecía que tenía un reloj de arena en el culo. Llegábamos al campito de la estación de tren de Remedios de Escalada se desviaba y se metía entre los yuyos a cagar ¡Jajaja que plato! Yo era pibe y hacía estupideces pero contundentes, no como ahora que hacen estupideces líquidas con el movicon. Cómo decía Jajaja... agarraba un par de cascotes y le tiraba para hincharle las bolas. Y así...
Calculo que sería el recorrido que lo hacía cagar. Treinta minutos de empedrado en bicicleta debería hacerle mover los intestinos. Bah calculo. Más el peso de la bicicleta que había que pedalear... por Uriarte ya, si mal no recuerdo, se iba rajando unos pedos. Jajaja antes era todo mejor.
Antes era todo mejor y ahora es todo peor. No hay volumen con nada. Uno se comía un plato de guiso y se tomaba una hepatalgina para el segundo plato. Jajaja ¡Que plato!
¡Y no sentía que era pesada la bici che! Nos íbamos con mi hermano a la fábrica de Avellaneda desde Turdera todos los santos días por el empedrado de Hipólito Irigoyen sin decir ni mu. Y así crecimos fuertes, sanos y felices.
No existía la constipacion en toda la galaxia ¡Y ahora me entero a mis ochenta años que hay gente que no puede ir de cuerpo! ¡No lo puedo creer! La piba mía me contaba que lo padecía una compañera del trabajo.
Mi hermano Jorge, que en esa época laburaba conmigo, parecía que tenía un reloj de arena en el culo. Llegábamos al campito de la estación de tren de Remedios de Escalada se desviaba y se metía entre los yuyos a cagar ¡Jajaja que plato! Yo era pibe y hacía estupideces pero contundentes, no como ahora que hacen estupideces líquidas con el movicon. Cómo decía Jajaja... agarraba un par de cascotes y le tiraba para hincharle las bolas. Y así...
Calculo que sería el recorrido que lo hacía cagar. Treinta minutos de empedrado en bicicleta debería hacerle mover los intestinos. Bah calculo. Más el peso de la bicicleta que había que pedalear... por Uriarte ya, si mal no recuerdo, se iba rajando unos pedos. Jajaja antes era todo mejor.
lunes, 11 de mayo de 2020
El fulbo es el fulbo (cuento breve)
Escuchame mierda, si te digo que vayas por la derecha en el ataque y que no quedes de espalda con el defensor dame pelota.
Pero sos muy pelotudo y la patada que te dio el tres de ellos fue suave. Yo te la hubiera dado en la cabeza y habría rematado con otra patada en el culo. Por más roja que me ponga el conchudo del réferi.
Te saqué porque no podés ser tan dormido con las pelotas aéreas. Ahora te merecerías dos fecha en el banco por no darme bola.
Pero no. Me tengo que meter la lengua en el upite porque no recordaba que eras el hijo del presidente del club. Si yo te saco me sacan.
¡Que ingrata ésta vida!
Pero sos muy pelotudo y la patada que te dio el tres de ellos fue suave. Yo te la hubiera dado en la cabeza y habría rematado con otra patada en el culo. Por más roja que me ponga el conchudo del réferi.
Te saqué porque no podés ser tan dormido con las pelotas aéreas. Ahora te merecerías dos fecha en el banco por no darme bola.
Pero no. Me tengo que meter la lengua en el upite porque no recordaba que eras el hijo del presidente del club. Si yo te saco me sacan.
¡Que ingrata ésta vida!
Bon Vogaye
Hacer terapia es
viajar por uno mismo,
para poder salir hacia otros:
lugares, historias y personas.
Y no perderse
sin antes haberse visitado,
en los propios palacios y
en los orinales ,
que nos habitan en los sitios recónditos
de nuestro ser .
Pensemos.
viajar por uno mismo,
para poder salir hacia otros:
lugares, historias y personas.
Y no perderse
sin antes haberse visitado,
en los propios palacios y
en los orinales ,
que nos habitan en los sitios recónditos
de nuestro ser .
Pensemos.
Nos habitan
Palacios de ficciones
que derrumbamos y
que volvemos a construir,
y visitar,
y sorprendernos,
y des-traumarnos,
y analizarnos.
Y al fin salir a otro "nosotros"
sanos o con precaución
de nuestros propios lugares.
Palacios de ficciones
que derrumbamos y
que volvemos a construir,
y visitar,
y sorprendernos,
y des-traumarnos,
y analizarnos.
Y al fin salir a otro "nosotros"
sanos o con precaución
de nuestros propios lugares.
Recursos no renovables
La libido es un recurso energético no renovable.
Se agotan los pozos del deseo, se detienen las turbinas del amor,
se apagan las usinas de la pasión.
No hay luz de fe que prenda,
el tiempo agota los recursos y nos agota.
Quedan reververancias de iluminaciones en las memorias atascadas, enojadas,
escupiendo el suelo
y mal-diciendo.
Se agotan los pozos del deseo, se detienen las turbinas del amor,
se apagan las usinas de la pasión.
No hay luz de fe que prenda,
el tiempo agota los recursos y nos agota.
Quedan reververancias de iluminaciones en las memorias atascadas, enojadas,
escupiendo el suelo
y mal-diciendo.
Igualmente hay que mover la vida
sin ese recurso tan necesario.
Renovar esperanzas
de bajo volumen libidinal
quedan en las iintenciones frustradas.
La libido se agota
y no se consigue,
el precio en el mercado es altísimo
y no hay plata ni besos
que la hagan posible salir de pozos infranqueables.
Recurso no renovable de tanto quemar ese combustible
sin ese recurso tan necesario.
Renovar esperanzas
de bajo volumen libidinal
quedan en las iintenciones frustradas.
La libido se agota
y no se consigue,
el precio en el mercado es altísimo
y no hay plata ni besos
que la hagan posible salir de pozos infranqueables.
Recurso no renovable de tanto quemar ese combustible
sin dar cuenta del suceso.
Con el demonio adecuado, cualquier infierno es perfecto.
Con el demonio adecuado, cualquier infierno es perfecto.
Colombofilia 8
Todo es efímero. La caída de una hoja de un platano en mayo. La bocina de un taxi. Todo.
Mi vida también lo fue. Podría haber durado, sobrevivido, si el colectivo de la línea 84 hubiese pasado con atraso porque al bondiolero le hubieran agarrado ganas de cagar en la cabecera. Pero no, el colectivero pasó en horario y me mató.
Me mató la falta, la falta de ganas de cagar del bondiola. Me encanta hablar de la "falta". Haber vivido lo poco que viví en Once, cerca de una sede y otra de la facultad de Psicología me permite hablar de Freud, Fromm , Lacan o Young con total soltura, frescor y prestancia ¡Que tanto! Soy, o mejor dicho, era una paloma que hubiera dado cátedra sin ningún inconveniente. Y la gente creé que somos boluda. Y nosotres les palomes los y las cagamos.
Por eso mismo no me equivoco al ponerle la falta al colectivero. La falta de no cagar que tuvo me cagó.
Sí sí sí muy efímera mi vida pero muy intensa. En Belgrano y Urquiza me estampé en el 84 y lo único que había de cagado fue la cara del colectivero cuando me estampé en el parabrisas y se lo llené de sangre y plumas ¡Hubiera tenido ganitas en Villa del parque!
Mi vida también lo fue. Podría haber durado, sobrevivido, si el colectivo de la línea 84 hubiese pasado con atraso porque al bondiolero le hubieran agarrado ganas de cagar en la cabecera. Pero no, el colectivero pasó en horario y me mató.
Me mató la falta, la falta de ganas de cagar del bondiola. Me encanta hablar de la "falta". Haber vivido lo poco que viví en Once, cerca de una sede y otra de la facultad de Psicología me permite hablar de Freud, Fromm , Lacan o Young con total soltura, frescor y prestancia ¡Que tanto! Soy, o mejor dicho, era una paloma que hubiera dado cátedra sin ningún inconveniente. Y la gente creé que somos boluda. Y nosotres les palomes los y las cagamos.
Por eso mismo no me equivoco al ponerle la falta al colectivero. La falta de no cagar que tuvo me cagó.
Sí sí sí muy efímera mi vida pero muy intensa. En Belgrano y Urquiza me estampé en el 84 y lo único que había de cagado fue la cara del colectivero cuando me estampé en el parabrisas y se lo llené de sangre y plumas ¡Hubiera tenido ganitas en Villa del parque!
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