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lunes, 27 de agosto de 2018

Colombofilia

Distraída salí de la ventana del piso diez,donde había un pibito, comiendo en el balcón un pedazo de pan. Los chicos de dos o tres años no tienen la fuerza suficiente en la boca para morder. Eso nos conviene, porque caen más migas al piso. Las palomas, mejor dicho, en todo el mundo colombófilo, ponemos a las migas de pan donde el ser humano pone el caviar, por así decirlo, en la cumbre de la pirámide de ostentación alimenticia. Y bueno.... La gente la barre y la tira a la basura. La gente es muy ignorante. Por así decirlo, uno se da cuenta que las personas adultas mayores son las que comprenden, mejor, el valor que tiene la miga de pan. Un burdo marroco es un elixir para nosotras las palomas.
Volviendo. Salí distraída del balcón, satisfecha, creyendo que era muy afortunada con las migas del piso que ese niño dejó caer. Justo en ese momento en el que planeaba para abajo se me vino de frente un 84 y no lo pude esquivar . Me hice torta contra el parabrisas del colectivo. Por lo general la que caga es la paloma. Éste no fue el caso, en el momento que me estrellaba pude ver en unos microsegundos la cara del colectivero. Cagadísimo del susto.
Moraleja, cuando una se encuentra satisfecha, debe disfrutar teniendo cuidado. Debes gozar quietita.... si quieres seguir gozando y gozando.


Hola soy la paloma muerta en el parabrisas del interno 103 de la línea 84. Estoy al cohete y creo que es oportuno seguir reflexionando después de la muerte. Una tiene experiencia a rolete y puede ayudar a las generaciones más jóvenes para no cometer los mismos errores. Bah eso dicen, lo cierto es que estoy al pepe y me pongo a reflexionar.
Empiezo: La raza colombófila ayudó al ser humano en infinidad de ocasiones, aunque ahora no lo hagan. Desde el comienzo de las eras mitológicas que estamos presentes, sin ir más lejos, estamos en el momento crucial, por así decirlo, de las Sagradas Escrituras. Una de mis ancestros fue la que le enchufó la ramita a Noe en el arca. Fue como decir, ¡Che Noe! ¡Araca! ¡Estás llegando a tierra! ¡Tranquilo man!
Somos, muy importante, somos. Que mi mensaje sirva, para que vos piba que andás volando por por mi Buenos Aires querido, tengas un relato distinto del que nos quieren imponer ahora. Poniendo pinches en las ventanas, y terrazas de los edificios. Olvidándose de nosotras. Te repito que somos muy importante somos.


Las palomas podemos transportar mensajes. En el pasado cercano éramos, las gmail, las yahoo, incluso algunas, eran muy pero muy hot. Volabamos por los cielos del mundo acercando a los pueblos. Tiempo pasado lejano en la memoria.
¡Y yo voy a morir quedando como una estampilla en el interno 103! Que ingrato que es el destino para fenecer en el 84. Que díscolo rueda por el mundo sin medidas el destino. Que poética que me pone la muerte . Las últimas palabras que vi fueron: "Villa del parque", "Constitución","84".


No soy blanca. Picasso no pintó una palomita blanca ni es olivo lo que lleva en la boca. No morí cuando choqué burdamente contra el interno 103 de la línea 84. ¿Los sorprendí? Todo es mentira. Quiero creer que todo es mentira para que me lo crean. Si creo pienso, si pienso, existo. ¡Miren el pensamiento que me mandé! Y eso que estoy muerta. No creo que nunca alguien haya dicho semejante frase así al descuido. Como quien no quiere la cosa. Pienso luego existo. Así queda más cheto. Pienso luego existo. La voy a escribir porque después me la voy a olvidar y chau pinela. Anoten -en el cielo hay lápiz y papel-. Tuve como decirlo, tuve como una "duda metódica". Lo voy a escribir porque me voy a olvidar. Tenemos el cerebrito chiquito las palomas. Si lo tuviéramos más grande nuestro cuerpo no lo podría soportar ¡ Pero que estoy diciendo! ¡Estoy muerta! ¡Ahhhhh!


Iría por la vida cagando a todo el mundo. ¡Pum! Cabeza que veo ¡Pum! La cago. Y se acabo. Toda la misión que tendré en mi vida será la de cagar en la cabeza de la gente que va caminando tranquila por la calle. Si es pelada aquella capocha mejor. Sentirá con más vivencia el calorcito que guarda mi cagada. Soy una paloma resentida. Me cagó en todos, todas y todes. De ahora en más no pensaré en otra cosa. Resentida y punto ¡A otra cosa mariposa! Pero estoy muerta y no cago. El colectivo 84 Constitución Villa del Parque me estroló.


En una época fui animal paloma de mago y sentí una profunda soledad. Tenía alas y no podía volar. No podía volar y hacía sentir feliz a la gente por unos segundos de eternidad mínima. La paloma de la galera. Eso fui. Yo vivía en el bosque muy contenta (como el oso). Vino el mago y me metió en la cafúa de su negra galera. Hasta que sentí fuerza para escapar. Dejé de comer por unos días las migas de pan endrogadas que me servía y me sentí viva y despierta. Y escapé a la ciudad, al barrio de Once.

 
La sede de Independencia y Urquiza y la de Hipólito Yrigoyen y Sánchez de Loria son los dos lugares que elegí para componer mi historia. En ambas sedes funciona la facultad de psicología o mejor dicho de psicología psicoanalítica . En ambos lugares aprendí. En ambos lugares se formaron ciudadanos para hacer soportable la neurosis de la gente. Lograr tener una neurosis vivible, domesticar los síntomas. Aprendí a ser una paloma que vuela sin miedos. Aunque el color que tenga sea el que no hubiera querido Jaq Lacan hizo que me encante. Y así me la pasaba de la sede de Independencia a la sede de Yrigoyen. Y me topé  con un 84 en la Avenida Belgrano  y Urquiza. Que se le va a hacer. 

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