Cagar a la gente no es engañarla, es deponer excremento sobre su persona.
Mandarse una cagada no es tampoco equivocarse, confundirse o cometer algo inoportuno. Es largar excremento de color blanco en vuelo.
No es para nada tener miedo, "cagarse" es elegir un blanco en pleno vuelo y hacer mínima fuerza y apuntar.
Las palomas vivimos para hacer eso, apuntar a la persona o personalidad indicada y la cagamos de una. Lo hice siempre hasta que yo la que cagaba "cagué" y me estrellé en el parabrisas del colectivo 84 Constitución Villa del Parque.

No hay comentarios:
Publicar un comentario