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lunes, 11 de mayo de 2020

Colombofilia 8

Todo es efímero. La caída de una hoja de un platano en mayo. La bocina de un taxi. Todo.
Mi vida también lo fue. Podría haber durado, sobrevivido, si el colectivo de la línea 84 hubiese pasado con atraso porque al bondiolero le hubieran agarrado ganas de cagar en la cabecera. Pero no, el colectivero pasó en horario y me mató. 
Me mató la falta, la falta de ganas de cagar del bondiola. Me encanta hablar de la "falta". Haber vivido lo poco que viví en Once,  cerca de una sede y otra de la facultad de Psicología me permite hablar de Freud, Fromm , Lacan o Young con total soltura, frescor y prestancia ¡Que tanto! Soy, o mejor dicho, era una paloma que hubiera dado cátedra sin ningún inconveniente. Y la gente creé que somos boluda. Y nosotres les palomes los y las cagamos.
Por eso mismo no me equivoco al ponerle la falta al colectivero. La falta de no cagar que tuvo me cagó.
Sí sí sí muy efímera mi vida pero muy intensa. En Belgrano y Urquiza me estampé en el 84 y lo único que había de cagado fue la cara del colectivero cuando me estampé en el parabrisas y se lo llené de sangre y plumas ¡Hubiera tenido ganitas en Villa del parque!

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