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sábado, 22 de septiembre de 2018

Tiempos de empedrados 3


Lo peor que nos pasaba cuando nos íbamos en bicicleta al laburo era el empedrado que había que atravesar. Para los que no lo saben les cuento, la avenida Hipólito Yrigoyen  fue hecha de punta a punta con empedrado. Recién en la curva de Turdera empezaba el asfalto justo ahi teníamos que doblar a la derecha  cuando veníamos a la tarde. Andar en bicicleta  en el empedrado  es un plato, teníamos que maniobrar con mucha más prestancia y celeridad que si fuéramos sobre al asfalto. Los adoquines lo convierten a uno después  de atravesar semejante distancia  todos los días en algo tan duro como ellos. El empedrado  resbala,  el empedrado  se hunde, arma charcos que son imprevisibles a la hora de tomar la decisión  de atravesarlos. Más de una  vez fuimos a parar  al carajo por no maniobrar adecuadamente. Parecíamos  equilibrista parecíamos.
En el adoquín  uno va saltando  o mejor dicho vibrando todo el tiempo sin darse cuenta. Uno llegaba  a la fábrica y tenía "buena vibra" jajaja  ¡Que plato!
La vicisitudes  de la vida lo llevan a uno por empedrado inhóspitos que hay que atravesamos sin "pensar en nada" como dice un cantor que escucha la piba mía  en un cassette.

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