Salí de la ferretería sorprendido al ver en exhibición una batería Eveready muy vieja. Me dijo el ferretero que la semana pasada se la había sacado a una bocina de bicicleta de hace veinte años ¡No son nada veinte primaveras! Nos pusimos a hablar de tiempos pretéritos de marcas de pilas. Yo le daba a la Varta, le dije, cuando me la pasaba escuchando radio de chico. Estaba dele que te dele con una radiecita roja que le había chafiado a mi tío el tano. El tano se la había comprado para ir y venir de Lanús escuchando la Rock & Pop. Dejó de trabajar en Lanús y quedó tirada la pobre radio. Y se me pegó en la mano, no la pude soltar y la escuché años. Debe andar por ahí tirada en lo de mi mamá. La de pilas que le habré puesto. Guardaba las viejas, por si las moscas no me dejaban reponer unas nuevas.
Me dijo el ferre, que si se la cambiaba y andaba la que le ponía a la bocina, se quedaba la pila vieja. Hizo ese trato con el comprador.
Me dijo el ferre, que si se la cambiaba y andaba la que le ponía a la bocina, se quedaba la pila vieja. Hizo ese trato con el comprador.

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