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miércoles, 2 de enero de 2019

Preciso me encontrar








"Quero assistir ao sol nascer
Ver as águas dos rios correr
Ouvir os pássaros cantar
Eu quero nascer
Quero viver"
                                    Cartora


Cuando una planta está  en crisis, muerta en vida en una maceta de la cual no puede salir, debemos proceder a ejecutar  un protocolo  de rescate.
Tenemos que tomar un tenedor y rascar suavemente la superficie  de la tierra  que ya perdió  fuerza y minerales en el tiempo. Un tenedor  sutil, para que el entramado de historias que tiene el conjunto de capilares  que tiene la planta, no se dañe o que se dañe lo menos posible. Dejar de lado y abandonar  los cuchillos, que rompen las raíces y debilitan el "ser vegetal", más de esencia, que de lo que uno tiene a la vista de la planta.
Vamos levantando  con las manos la tierra removida con el tenedor y la colocamos  en un balde. Una vez que logramos sacar la mayor cantidad  de tierra yerta  vamos a proceder a podar las ramas de la planta que estén  feas o con hongos para que el esfuerzo de las raíces no sea de más y se predisponga a crecer nuevamente.
La tierra pobre del balde tiene que ser enriquecida con compos que ya habremos preparado con anterioridad. Si no saben que es el compos lo guglean, ven un tutorial  en youtube y  lo preparan o de última van al vivero amigo y lo compran.
Además del compos se sugiere  agregar hojas secas.
El preparado del balde va a ser revuelto con una cuchara  de jardinero o con las manos como cuando uno prepara una masa de harina para el pan.
Una vez mezclado  el nuevo preparado, lo vamos a ir agregando  despacito en la maceta desde el fondo levantando  las raices superiores hasta tapar todas las raices. Por último  vamos a regar bastante para que la tierra se vaya acomodando.
Ahora sólo queda esperar a que el tiempo acomode las raíces de la susodicha  planta y reverdezcan sus hojas y se llene de flores.
Ésta  acción es apta para cardíacos a diferencia de una final de campeonato de fútbol.
Creo, por último  si me lo permiten, decir que a las personas nos pasa lo mismo que a las plantas y dependiendo de muchos  factores  internos y externos que favorecen  o lentifican el crecimiento  vamos viviendo. Por eso debemos  mover la tierra de relaciones y de sentimientos, ya sean de odio (que no los podemos negar) y de amor profundo con mucha suavidad. Suavidad  en éste caso para no romper los capilares de subjetividades que poseemos. Usar compos de amor, compos culturales  y hojas secas de recuedos en las mismas proporciones para enriquecerse de verdad y producir flores en nuestra alma y vivir en paz con nosotros y podernos encontrar.

1 comentario:

  1. Preciso lo que andaba necesitando.
    Un hortelano literario anda suelto entre nosotros..

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