Hacer terapia es
viajar por uno mismo,
para poder salir hacia otros:
lugares, historias y personas.
Y no perderse
sin antes haberse visitado,
en los propios palacios y
en los orinales ,
que nos habitaron
en sitos recónditos
de nuestro ser .
Pensemos. Nos habitan
palacios de ficciones
que derrumbamos y
que volvemos a construir,
y visitar,
y sorprendernos,
y des-traumarnos,
y analizarnos.
Y al fin salir al otro
sano o con precaución
de nuestros propios lugares.

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