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domingo, 22 de diciembre de 2019

Jo jo jo.....

Yo seguí creyendo en Papá Noel por una cuestión de poder sostenerle la felicidad a mis padres que siempre tuvieron una vacuidad de vida fenomenal. Sí. Una de las pocas cosas que tenían en un año era la noche de Navidad. Yo fingía que estaba ansioso de temprano. Miraba por la ventana ansioso y fingía. Mí papá se iba al pasillo de las piezas golpeaba el techo de machimbre, como que los renos y el atorrante de Papá Noel estaban por el techo y yo me hacia como que tenía miedo y le decía a mí mamá que era ese ruido. Mi madre me decía -¡shhh debe ser Papá Noel!- y yo ansiosamente me mandaba las garrapiñadas. Venían las doce, los regalos y todo estaba en su lugar. Todo muy neurótico, pero estaba y punto.
Una vez hice todo ese show con una mujer que era mí pareja y que amaba mucho y no me entendió. Mi viejo agarró el palo de escoba y mi amada mujer, a la que añoro tanto, empezó a reír de forma muy estentorea. Se puso peor la cosa cuando empecé a comer garrapiñadas mostrándome ansioso. Mi novia escupió la sidra y lloró de risa y agarró la cartera y se las picó. Mi madre dijo -Son menos diez, ¿porqué se fue?. Nunca más la vi. La amaba pero no soporté que no siguiera el tren de la farsa.
Mis padres murieron terapeuta. Por eso estoy acá. No tengo a quien fantasear y es diciembre. No se que hacer.....

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