Extraño mucho las clases de la cátedra de escuela francesa que se dictaba en la sede de Independencia. No por el contenido de la materia sino por la mirada de amor con que me miraba una ayudante de cátedra. Yo me ponía mirando el pizarrón, como enfocando mi cabecita para el lado del bajo. Un día no se si fue casualidad que justo que la miré me guiño el ojo izquierdo. Me sentí muy comprendida. Como si estuviera en un diván en terapia y la analista me hubiera hecho un guiño con una palabra. Por así decirlo me conmovió y todavía me conmueve recordarlo. En el momento que terminó la clase me fui volando por Urquiza y el resto de la historia se la imaginarán. Morí en la calle Belgrano y Urquiza
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miércoles, 29 de agosto de 2018
Colombofilia 2
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