Seguidores

Seguidores

miércoles, 29 de agosto de 2018

Colombofilia 2

Las palomas tenemos una autonomía de vuelo sin tocar el suelo que es extraordinaria. Podemos hacer vuelos verdaderamente extensos, cruzando mares, océanos, cadenas montañosas, guiándonos por el movimiento del sol y las estrellas. Venimos a tener un radar incorporado en la cabeza que hace que nunca perdamos noción de ubicación de vuelo. Ahora, yo no entiendo, como me fui a estrolar contra el parabrisas del colectivo interno 103 de la línea 84. Igualmente no me siento mal. Estoy muerta y se acabó. Tengo tiempo para meditar, pensar boludeces, total... tengo tiempo para tirar pa' arriba. Hago de todo, pienso que hubiera sido mejor, como podría haber esquivando el ómnibus, puedo decir ómnibus en vez de decir colectivo, bondi, bondiola ¡Que va a hacer! Si hay algo que no es tirano acá es el tiempo. Es un tiempo infinito ¡Cómo me hice torta! ¡Que julepe que se llevó el señor colectivero!



Extraño mucho las clases de la cátedra de escuela francesa que se dictaba en la sede de Independencia. No por el contenido de la materia sino por la mirada de amor con que me miraba una ayudante de cátedra. Yo me ponía mirando el pizarrón, como enfocando mi cabecita para el lado del bajo. Un día no se si fue casualidad que justo que la miré me guiño el ojo izquierdo. Me sentí muy comprendida. Como si estuviera en un diván en terapia y la analista me hubiera hecho un guiño con una palabra. Por así decirlo me conmovió y todavía me conmueve recordarlo. En el momento que terminó la clase me fui volando por Urquiza y el resto de la historia se la imaginarán. Morí en la calle Belgrano y Urquiza

No hay comentarios:

Publicar un comentario