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domingo, 26 de agosto de 2018

Padre

-Padre tú tienes que castigarme. No puedo seguir diciendo que soy tu hijo después del daño que te he ocasionado. Padre repreméndeme como me lo merezco, has de una vez lo que tu puro corazón te pide. Tienes un hijo que te ha causado dolor y llanto. No merezco llevar tu nombre. No merezco más tu atención ni tu voluntad para poner dinero a las locuras que hago.
El padre le respondió:
-Porqué no salís de la pileta, ponés la pava, hacés unos mates y te dejás de decir pelotudeces arriba de una colchoneta inflable, encima en una pileta de lona que te queda chica.
El padre, que se encontraba tirado en una reposera en cueros, con el brazo izquierdo por encina de su nuca mirando el wappssap en el celular con los anteojos de mirar de cerca.

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